Los labios y los ojos de Magaldi, el cigarrillo y el fascismo

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     La sonrisa y la mirada de la fiscal Ana María Magaldi Paternostro quedan grabados para siempre en película. No engañan digan lo que digan la fiscalía afinada y la justicia española. Una sonrisa gélida nunca vista se dibuja en los labios de esta mujer de 64 años. Una mirada gélida nunca vista sale de sus ojos. ¿Le duele este frío como el hielo a la misma fiscal jefe de Barcelona? ¿Y qué decir de aquel cigarrillo que enciende y se fuma con toda tranquilidad? ¡Ay, ay! Fumar es malo para el corazón, los pulmones, la boca, la lengua. El tabaco es perjudicial para la salud. ¿No sabe que así lo explica el Departament de Salut del Govern soberanista de Catalunya, responsable del sistema de sanidad que algunos quieren destruir como queda también grabado para siempre en una conversación del ministro Jorge Fernández Díaz, afinador de fiscales?.

     ¡Ay, ay! Ana Maria Magaldi Paternostro, de apellidos italianos y procedente de la muy catalanista Girona donde entre los años 1852 y 1936 llegó mucha gente de Italia. Era una época en que la democracia estaba sitiada en Europa por el comunismo, el nazismo, el franquismo, el fascismo. Desde entonces, caídas las dictaduras, muchas naciones se han convertido estados independientes. Ahora la fiscal se queja porque cuatro gatos le han dicho, según dice, «fascista». Insultar a la fiscal jefe de Barcelona, ​​al president de Catalunya, a cualquier ciudadano está mal hecho. Ser fascista está mal. El fascismo no es democrático. Hay que distanciarse del fascismo y de los fascistas. Es bueno saber que Ana Maria Magaldi Paternostro no tiene nada que ver con un tal Giuseppe Magaldi que en junio de 1928 se afilió al Partido Nacional Fascista en Girona.

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