Pilar Rahola. Delincuente, agnóstica, misionera

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Delincuente, agnóstica, misionera son calificativos que se adecuan a la personalidad y a la actuación de la periodista, escritora, ensayista y tertuliana Pilar Rahola. La caverna españolista se escandaliza.

1. Pilar Rahola es uno de los millones de ciudadanos de Catalunya que son considerados delincuentes por la caverna política, judicial y mediática de España. Todos deberían sentarse en el banquillo porque propugnan una Catalunya democrática, pacífica, libre, solidaria, dialogante, soberana, independiente. Como Artur Mas, Joana Ortega, Irene Rigau, Francesc Homs, Carmen Forcadell, Joan Coma … Honor y gratitud a los perseguidos por causa de la democracia.

2. La caverna ataca a Rahola porque una soberanista catalana, delincuente y agnóstica acepta el encargo de las Obras Misionales Pontificias para actuar este año como pregonera del Domund. Será el 15 de octubre en la basílica de la Sagrada Familia. El Domund es una jornada que se celebra en todo el mundo para dar a conocer la labor de promoción humana y evangelizadora de la Iglesia. El agnosticismo de Rahola es compatible con esta misión eclesial. Es un agnosticismo humilde, razonable, abierto al diálogo con los creyentes que intentan vivir una fe de manera humilde, razonable y abierta a los agnósticos. Estos creyentes y estos agnósticos no son dogmáticos. Rechazan el nacionalcatolicismo que consiste en utilizar la política para imponer una fe o en utilizar la fe para imponer una política.

3. Rahola confiesa muchas veces que no es creyente porque es una persona con dudas. Hay que recordarle, sin embargo, que el creyente también es una persona con dudas intelectuales y existenciales. Dudar, preguntar, buscar es consustancial a la condición humana.

4. La fe cristiana no es un conjunto de dogmas y preceptos. La fe cristiana es ante todo un estilo de vida inspirado en los valores del mensaje evangélico de Jesús que, también hoy, son significativos y válidos. Perdonar y pedir perdón. Dar más que recibir. Compartir. Atender sobre todo a los más marginados. Amar, incluso al enemigo. Comprometerse con la gente y el pueblo. Estar abierto a la trascendencia que libera de todos los ídolos. Esperar, a pesar de todo. Misión del Domund, de la Iglesia, de las personas de buena voluntad es transmitir esta esperanza razonable y misteriosa.

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