Obispos españoles ocultan que el Papa cuestiona las corridas de toros

23

          Los obispos españoles deberían tener en cuenta que la encíclica «Laudato si» cuestiona implícitamente aunque de forma radical las corridas de toros. Pero lo esconden. El espectáculo taurino en que se atormenta un toro, el hermano toro que diría Francisco de Asís, hasta su muerte en una mezcla de sangre y arena es considerado como «fiesta nacional» de España y algunos sectores piden que sea declarada como «bien de interés cultural».

          Los obispos presentan la encíclica sin referirse a la contradicción entre la «fiesta» y la postura humanista, ecológica y cristiana del Papa. Ricardo Blázquez (cardenal presidente de la Conferencia Episcopal Española), Carlos Osoro (arzobispo de Madrid) y Antonio Cañizares (cardenal arzobispo de Valencia) mantienen silencio al respecto. Ellos deberían explicar al pueblo y a las autoridades españolas que Francisco de Asís, autor de las palabras que dan nombre a la encíclica, nunca asistiría a una «fiesta nacional» de este tipo ni lo hará el Papa Francisco. Un comentario similar podría hacerse sobre los «correubous» del sur de Tarragona.

          Francisco se refiere a ello en seis de los 246 puntos de la encíclica. Son los números 68, 82, 87, 90, 92 y 130. Francisco escribe: «La Biblia no da lugar a un antropocentrismo despótico que se desentienda de las otras criaturas (…) Sería equivocado pensar que los otros seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana (…) La indiferencia o la crueldad ante las otras criaturas de este mundo siempre acaban trasladándose de alguna manera al trato que damos a otros seres humanos (.. .) La misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en la relación con las otras personas. Todo ensañamiento con cualquier criatura es contrario a la dignidad humana (…) El Catecismo de la Iglesia Católica recuerda con firmeza que el poder humano tiene límites y que es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas «.

          (Texto publicado en el número 252 de «Qüestions de vida cristiana» que trata sobre «Ecología»)

Compartir esta entrada