El perdón según Quim Monzó y Jesús de Nazaret

19

1. Quim Monzó escribe una de sus columnas sobre el poder del perdón. Pero hay concepciones diversas sobre lo que implica pedir perdón y perdonar.

2. El magistral escritor escribe: «Pedir perdón es fácil y además sale gratis (…) Es una de las ventajas de ciertas religiones. Te arrepientes del mal que has hecho -sea sinceramente o sólo de boca- y abajo, que es bajada (…) Siempre que alguien pide perdón pasa lo mismo: consideran que con este gesto ya es suficiente pero el mal no lo borra nadie».

3. Hay una realidad que no es como la expuesta en esta columna periodística. El culto Monzó conocerá episodios del Evangelio que son muy didácticos y comprensibles. Como el de la mujer adúltera (Juan 8, 1-11). Los maestros de la ley y los fariseos preguntan a Jesús: «Moisés en la ley nos ordenó apedrear a estas mujeres. ¿Y tú que dices? «. Jesús vio que nadie apedreaba a la mujer porque ellos tampoco se sentían libres de pecado. Y dijo a la mujer: «Yo tampoco te condeno. Vete, y en adelante no peques más”.

4. Otro episodio evangélico (Lucas 19, 1-9) es muy significativo aquí y ahora, y tal vez por eso el marista Lluís Serra Llansana ha escrito un artículo en el semanario «Catalunya cristiana». Zaqueo es jefe de publicanos y rico. La gente lo considera un pecador. Zaqueo busca a Jesús y Jesús entraen su casa. Zaqueo le dice: «Señor, doy a los pobres la mitad de mis bienes, y a quienes he exigido más dinero de la cuenta, les devolveré cuatro veces más». Jesús le contesta: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa; porque también éste es hijo de Abraham. El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”.

5. Puede añadirse un elemento más (Mateo 18, 21-22). «Pedro pregunta a Jesús: Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces? Jesús le responde: No te digo hasta siete veces, sino setenta veces siete». El teólogo y biblista Josep Rius-Camps comenta en el citado «Catalunya cristiana»: «Pedro pretende poner límites al perdón (hasta siete veces). Jesús es taxativo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete veces. El perdón no tiene límites”.

6. Las palabras de Jesús son profundamente humanas. También revolucionarias. Tienen dimensión infinita, sin límites. El perdón auténtico, humano, radical y revolucionario implica no pecar más y restituir en justicia los bienes a los demás. El perdón cristiano no tiene nada que ver con «el abajo que es bajada» a que se refiere Monzó.

Post publicado en www.catalunyareligió.cat

Compartir esta entrada