Muere el obispo Francesc Pardo, misericordioso y abierto a la vida

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La muerte Francesc Pardo, obispo de la milenaria diócesis de Girona, hombre y cristiano abierto a la vida y misericordioso en un mundo de raíces cristianas y en una sociedad secularizada como la catalana y el occidental. Tiempo de interrogantes. ¿Dónde está la humanidad? ¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está Dios? ¿Qué sentido tiene el agnosticismo? ¿Y el ateísmo? ¿Qué sentido tiene la fe? ¿Qué significa e implica creer?

2.- ABIERTO A LA VIDA. “Ut vitam habeatis” es el lema episcopal del obispo Francesc. Es decir, según explicaba, «para que tenga vida, abundante y para siempre». Son palabras de Jesús en una conversación con el fariseo Nicodemo. “Dios ha amado tanto al mundo que ha dado a su Hijo único para que no se pierda a nadie de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para que el mundo fuera condenado, sino para salvarlo por medio de él” (Juan 3, 16-17).

3.- MISERICORDIA. El obispo Francesc ha sido fiel hasta su último suspiro a este Ut vitam habeatis y a su aplicación vital y misericordiosa. Comentó al empezar su episcopado: “La misión del obispo, en sintonía con Jesús, no es condenar”.

4.- LIBERACIÓN. Así se comprende que el buen obispo Francesc se refiriera en una homilía de la misa de Sant Narcís en Girona a los presos, exiliados y perseguidos políticos catalanes. Dijo: “Como cristianos también podemos pedir que la liberación se ofrezca a los dirigentes políticos y líderes sociales condenados a penas de prisión y de inhabilitación. La misericordia no va contra la justicia, sino que la perfecciona, la humaniza y es la máxima expresión de la sabiduría. Ahora la misericordia tiene nombres: medidas de libertad, necesidad de diálogo, capacidad de perdón, afianzar la convivencia, buscar soluciones. Por eso, el cristiano es liberado y libera”.

5.- SABIDURÍA. El obispo Francesc ha sido hombre activo y de lecturas que valdría la pena que fuera tenido en cuenta por su sucesor y por los obispos catalanes… “Mis libros de cabecera son las Sagradas Escrituras, los escritos de los padres apostólicos que forman parte de la sabiduría acumulada a lo largo de los siglos, los textos del Concilio Vaticano II y los de su concreción en Catalunya que son los del Concilio Provincial Tarraconense, la carta apostólica ‘A comienzos del nuevo milenio’ de Juan Pablo II y las obras, entre otros, de Josep Maria Rovira Belloso, mi maestro en teología”.

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