El «pactismo catalán» no es la «mesa del diálogo»

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El pactismo catalán històrico y auténtico no tiene nada que ver con la mesa del diálogo defendida por ERC (Oriol Junqueras, Pere Aragonés, Gabriel Rufián…) y el unionismo anexionista español (Pedro Sánchez) que cuenta con el apoyo de los bien subvencionados media del régimen.

1.- El pactismo catalán implica una relación basada en la igualdad entre interlocutores libres y soberanos. La mesa, en cambio, tiene un interlocutor absolutista que reprime al otro interlocutor que queda en una posición sumisa, subordinada y dependentista en los ámbitos institucional, económico, social, cultural, político. El absolutismo represor aniquila el pactismo.

2.- El mismo PSOE monárquico y juancarlista, con personajes como Miquel Iceta y Salvador Illa, forma parte con PP, VOX y Cs del régimen español que rechaza el pactismo catalán. La Catalunya pactista mantiene como irrenunciables cuestiones radicalmente democráticas como poner fin a la represión como una exigencia política y humanitaria; la amnistía que es constitucionalmente posible; la autodeterminación que es un derecho universal reconocido, incluso, en el BOE y en el artículo 10.2 de la Constitución; respetar la voluntad de los catalanes expresada en las urnas. Sólo la democracia hace realmente posible la convivencia democrática y el crecimiento económico.

3.- Jordi Galves lo explica de manera implacable en otro de sus magistrales artículos, «No al diálogo», publicado en www.elnacional.cat La postura galvesiana es un sí al «pactismo catalán» y, por tanto, un no a la «mesa del diálogo».

4.- Galves escribe … «La tradición política de Catalunya es el diálogo (…) Nuestra sociedad se identifica políticamente en el pacto o, lo que es lo mismo, en el equilibrio dialogado entre las principales dinámicas de nuestra sociedad (…) Nuestra nación (se entiende Catalunya) nace y se articula a partir del pacto; es decir, en el reparto de la soberanía (…) La tradición histórica del pactismo catalán contradice fundamentalmente la actual comedia de la mesa del diálogo que defiende el president Aragonés (…) La mesa de diálogo no propugna el crecimiento económico ni el bienestar de la mayoría de la sociedad catalana sino la perpetuación de la ruina que supone el régimen colonial español que, tradicionalmente, nos estrangula «. Concluye: «No al diálogo que no es diálogo sino una manera de ganar tiempo, de pasar días, de empujar años. De tenernos quieto «.

5.- Un apunte histórico (Enciclòpedia Catalana) … «La crisis castellana del siglo XVII enfrentó el autoritarismo del conde duque de Olivares y las instituciones catalanas y provocó, tras reiteradas tensiones, la Guerra dels Segadors. El conflicto se repitió al colisionar el absolutismo de Felipe V con el espíritu pactista catalán, que quedó reducido a la impotencia por la derrota militar (Guerra de Sucesión), pero que ha continuado siendo una de las características básicas del carácter catalán. Jaume Vicens Vives la analizó en su ensayo ‘Noticia de Catalunya’ y en otras obras históricas».

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