Semana Santa del Coronavirus … vida y muerte esperanzadas

16

El coronavirus lo cambia todo. El vivir y el convivir cotidianos. El trabajo. Los estudios. Las agendas. Las vacaciones de primavera. La Semana Santa. Quizás quedan el silencio, la intimidad …. el sentimiento del sentido o el absurdo … la esperanza.

 

1. HOMBRES Y MUJERES MUEREN CADA DÍA. Solos. Cada uno tiene un rostro, un nombre, una historia, una familia. Jesús de Nazaret, según las crónicas, se refiere tres veces a su muerte. «Tenía que ser muerto … y resucitado». Vivir y morir configuran la existencia. La resurrección es un factor extraño. Jesús explica a sus sorprendidos o escépticos interlocutores … «Dios no es Dios de muertos sino de vivos, porque para Él todos viven». El viviente Jesús tiene la convicción de que está en manos de Dios, y no cae en el agujero de la muerte.

2. LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LA VIDA DE JESÚS, los hechos se precipitan. Él se siente en manos del Dios de la vida, pero sufre cada vez con más intensidad la llegada de la muerte. Confiesa a sus discípulos en el huerto de Getsemaní: «Siento en el alma una tristeza de muerte (…) Lleno  de angustia, Jesús oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que caían hasta el suelo». En Getsemaní, Jesús ora: «Padre mío, todo te es posible. Aparta de mí esta copa. Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres».

3. JESÚS HUMANO MANTIENE UN COMBATE INTERNO entre su confianza en Dios y la copa de la angustia que no se aleja. Los acontecimientos después de Getsemaní se suceden de manera vertiginosa en pocas horas. Detenido, despreciado, juzgado, condenado, torturado, crucificado, muerto. Jesús, colgado en la cruz, se refiere a los verdugos: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Plantea un interrogante existencial profundamente humano: «Jesús exclamó con toda la fuerza: ¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?». Jesús grita desde la soledad. Se siente abandonado por los hombres y por Dios. ¿Se convierte ateo? ¿O no?. El hecho de dudar, preguntar, formular este por qué … quiere decir que el hombre Jesús espera. Espera una respuesta de Dios.

4. Y LLEGA EL MOMENTO CULMINANTE, LA HORA FINAL, expuesta en tres breves versiones de los textos evangélicos … «Jesús gritó con fuerza: Padre en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró «(…)» Jesús volvió a gritar con toda la fuerza, y exhaló el espíritu » (…) «Jesús dijo: Todo se ha cumplido. Inclinando la cabeza entregó el espíritu». 

5. TODOS HEMOS VIVIDO LA EXPERIENCIA DE ALGUIEN (padres, hermanos, hijos, amigos …) en su último suspiro, la entrega del espíritu. Queda abierto un abanico de interrogantes. ¿Cuál es el destino de este espíritu? ¿Quien lo acoge? ¿Un esotérico «allí donde estés»? ¿Un pagano que «la tierra te sea leve»? ¿El agujero de la muerte? ¿Un «descanse en paz»? ¿El Dios de los vivos ? ¿Qué es y de dónde viene este espíritu que expiramos? ¿De cada uno de nosotros? ¿También de Dios?

6. ESTE ESPÍRITU HUMANO, este Dios de vivos y no de muertos … sintoniza con el Génesis que describe la realidad humana con su lenguaje simbólico, que no quiere decir falso. Hay el relato del origen de todo cuando Dios crea el cielo y la tierra. La respuesta al enigma final humano tal vez ya consta como una semilla al principio de todo con estas palabras del Génesis: «Entonces el Señor Dios, formó al hombre con polvo de la tierra. Le infundió el aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo».

Compartir esta entrada