El censor Juliana cómplice del embustero Borrell

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Una de las estrellas, que no «estels», del diario español «La Vanguardia», el censor Enric Juliana, es cómplice del mentiroso Josep Borrell.

1. El ministro español afirma que un diputado republicano le ha escupido en el Congreso de los Diputados donde está prohibido hablar en catalán y escupir. El periodista español afirmó un día en las redes sociales que el autor de estos Contrapuntos tenia bilis acumulada. Una prueba más de la complicidad indecente entre algunos sectores políticos y algunos sectores mediáticos que se aprestan a dar lecciones de ética política y periodística a los demás.

2. Un personaje opaco como Juliana muestra su acuerdo con la versión dada por otro diario español, «El País». Según este diario, de un desprestigio similar al de «La Razón» y el ABC «entre otros, hay un vídeo que supuestamente mostraría la escena de la escupitajo denunciada por el ministro. Nadie ha visto esta escena digan lo que digan los del Grupo Prisa y Juliana. El sectarismo de Prisa y Juliana ha sido denunciado por mucha gente. Un ejemplo. Albano-Dante Fachín ha escrito: «Lo peor no es que Enric Juliana participe y apuntale activamente al relato de Ciudadanos, PP y toda la caverna mediática. Lo peor es que este señor se haya convertido en referencia para Podemos y los Comunes- No, Enric Juliana no hay escupitajo alguno».

3. No hay que sorprenderse por la complicidad entre Juliana y Borrell. El firmante de estos Contrapuntos abandonó «La Vanguardia» después de que fuera censurado tres veces en un mes por Juliana. Estos textos censurados están a disposición de quien quiera leerlos. Al fin y al cabo, los diarios de papel han perdido el monopolio de la información y de la opinión gracias a las redes sociales. Juliana, haciendo como hace Borrell al inventarse escupitajos, se inventó bilis al que no le era servil. Escribió: «Descansa Oriol Domingo, que la bilis te hará daño». Una confesión personal. Nunca me he sentido periodísticamente tan bien como el día que dejé «La Vanguardia». Me liberó de censuras julianescas y, posteriormente, de mentiras borrellirans.

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