Revuelta de Navidad en un pueblo ocupado

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El artículo «Navidad sin Navidad» podría titularse también «Revuelta de Navidad en un pueblo ocupado». Hace dos mil años. Ahora también. Y es que la Navidad cristiana da un revolcón al desorden establecido en los ámbitos personal, social, cultural y político.

Navidad sin Jesús no es Navidad. Jesús nace a la intemperie, sin techo, nada poderoso. El poder despótico del rey Herodes, practicante de la realpolitik, quiere liquidarlo. El niño y sus padres van al exilio. Como una crónica del siglo XXI.

El niño se hace mayor. Jesús se va haciendo el hombre para los demás. Ruega a Dios como padre. Fraternidad y filiación inseparables. Su vida y su mensaje son profundamente humanos. Jesús es el encuentro entre Dios y la humanidad en la infinidad del cosmos y en la cotidianidad de cada instante. Pasa por el mundo haciendo el bien. Transmite tal talante de vivir y de orar que hombres y mujeres, justos y pecadores, judíos y griegos, jóvenes y mayores también viven para los demás e invocan a Dios padre.

El mensaje evangélico de Jesús es una oferta a favor de perdonar y pedir perdón, de crear paz, alegría, libertad, fe, solidaridad, respeto, esperanza. Esta buena nueva trastoca siempre, ayer y hoy, el desorden establecido con sus criterios dominantes como la fuerza bruta, la imposición, la apariencia, el engaño, la opresión de personas y pueblos, el dinero idólatra. Toda idolatría.

La buena nueva de Jesús, desde que nace en Belén, rompe esquemas. Los poderes establecidos, incluido el religioso, se tambalean. Reaccionan con la voluntad de deshacerse de Jesús. El prefecto Poncio Pilato hace efectivo el objetivo de Herodes en cumplimiento de la legalidad. Le condena a muerte. Muere en cruz. Jesús nace y muere fuera de la ciudad, en la marginalidad. El Jesús de Belén lanza en el Gólgota un fuerte grito y expira. Grito profundamente humano que es una plegaria  a Dios.

Gente de todas partes y de todos los tiempos, creyentes o no, pastores o sabios de Oriente, pueden experimentar de alguna manera que el Evangelio y el espíritu de Jesús les afecta, tienen sentido y valen la pena. Los cristianos optan por creer que el Jesús nacido en Belén y crucificado en el Gólgota está con Dios. Dios misterioso, enigmático, desconocido, amoroso, trascendente y comprometido con la realidad y la historia humanas. Dios silencioso que habla en el silencio. Incomprensible. ¿Por qué? Dios es incomprensible porque no és invención humana. Los humanos que creen en Dios creen porque descubren huellas divinas en el mundo. Los cristianos optan por creer en Dios porque creen en Jesús. Creen en el Dios de Jesús. La fe cristiana es un estilo de existir, de amar a los demás y de confiar en Dios viviendo a la intemperie como en Belén. Navidad sin Jesús no es Navidad. Navidad es Jesús.

(Traducción del texto «Navidad sin Navidad» publicado en «La Llista blava», portavoz del valle, del pueblo de Gallifa y del Santuari Ecològic)

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