Los toros. Como un referéndum entre el padre del rey y el Papa Francisco

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1. Juan Carlos I, el padre del rey que mata elefantes, ha hecho este 13 de agosto un elogio encendido de las corridas de toros. No hace ni tres meses que el Papa Francisco, en la encíclica «Alabado seas» (14 de mayo 2015), defiende el respeto a la naturaleza incluidos todos los animales y condena torturarlos. Elogio de las corridas o respeto a los animales. Como un referéndum.

2. El padre del rey, acompañado de una de sus hijas y dos de sus nietos, está «encantado» de expresarse públicamente en una corrida a favor de «la fiesta nacional, que es un activo de España y que hay que darle mucho apoyo «. El torero Enrique Ponce le brinda el toro: «Siempre es un honor brindarle un toro. Hoy más, porque con su presencia apoya la fiesta de los toros, su arte, historia, tradición, cultura y también porque apoya la democracia y la libertad. ¡Va por usted y por España! Eternamente agradecido». El torero José María Manzanares también se lo brinda: «Me siento español. Viva España y esperamos que los toros continúen durante mucho tiempo».

3. Olé. Todo queda bien atado. Monarquía, toros, fiesta, nación, españolidad, honor, brindis, arte, historia, cultura, democracia, libertad, eternidad. Por lo tanto, quien esté en la Europa del siglo XXI contra los toros es contrario a la monarquía, la libertad, la democracia. No es español. Olé.

4. ¿Y que dice el Papa en su encíclica? Francisco escribe clar i català en el punto 92: «La indiferencia o la crueldad ante las otras criaturas de este mundo siempre acaban trasladándose de alguna manera al trato que damos a otros seres humanos. La misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en la relación con las otras personas. Todo ensañamiento con cualquier criatura es contrario a la dignidad humana». Insiste en el apartado 130: «El poder humano tiene límites y es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas».

5. El toro sufre en la arena. Derrama sangre. No hace cara de placer ni de agradecimiento al matador y al público. Una opción es decantarse por el elogio españolista que el padre del rey hace de las corridas. La otra opción es asumir el planteamiento ecológico, humano y cristiano del Papa en la mejor línea de Francisco de Asís. Un sí por el respeto a la naturaleza y a los animales es un no a las corridas. Si o no. Como un referéndum.

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