El mago Joan Barril también leía el Evangelio

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1. El periodista y escritor Joan Barril también leía el Evangelio. Barril tan estimado por la gente del periodismo, la cultura y la política ha sido sensible y respetuoso con el mensaje evangélico de Jesús. El mago de las palabras, como lo ha definido el conseller Ferran Mascarell, fue un día, 4 de abril de 2013, invitado por un amigo suyo, el cardenal Lluís Martínez Sistach, a participar como lector del Evangelio de Marcos en una sesión pública en el Palau de la Música que reunía a creyentes y agnósticos. Aquel encuentro formaba parte de la Misión Metrópolis celebrada en doce grandes ciudades europeas. Barril asistía a las comidas organizados por el arzobispado de Barcelona cada año con motivo de la festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas.

2. Ahora en la muerte de Joan Barril, su viuda Glòria ha invitado al cardenal Martínez Sistach al funeral laico celebrado en el Ayuntamiento de Barcelona. Fundamentalistas religiosos y agnósticos quizás no comprenderán las posturas de Barril y de Martínez Sistach. Pero el problema es de los fundamentalistas, no del periodista escritor ni del cardenal.

3. El talante de Joan Barril es constante a lo largo de su existencia. Su actitud en los últimos tiempos no ha sido fruto de un hipotético presentimiento de que su vida se agotaba. En abril de 2003 hacía unas declaraciones significativas en una entrevista con el periodista y sacerdote Francesc Romeu, recogidas por www.catalunyareligio.cat. «Intuyo -son palabras de Barril- que la idea de la religión, por necesidad de la espiritualidad, no está perdida. No hay que esperar que uno, siempre ausente de la Iglesia, al final de su vida se convierta, como Don Juan Tenorio, sino que es de esperar que la Iglesia penetre con normalidad, sin complejos y sin imposiciones en el ámbito de lo que es el entramado civil y ciudadano».

4. Después, hace prácticamente seis años, el 16 de diciembre de 2008, Joan Barril escribió un artículo breve, «La fe y la razón», en «El Periódico» dedicado a mosén Joan Alemany, un hombre clave en el periodismo catalanista y democrático. El texto es el siguiente: «Dicen los asiduos a la iglesia de Sant Ildefons que no habían visto el templo tan lleno a rebosar. La semana pasada murió el padre Joan Alemany, una de esas personas que hacen dudar a los agnósticos y que enorgullecen a los creyentes. Sería ridículo intentar glosar esta figura íntima de la fe y de la ciudadanía. Practicaba la inteligencia de la bondad, lo que en ningún caso significa la paciencia del vencido. Alemany tenía la autoridad moral de la que a menudo suele carecer la jerarquía eclesiástica. Gracias a él la verdad periodística se hizo un lugar en plena dictadura. Se va un colega de la pluma y un hombre que renunció a los palacios para ser un eficaz conserje de Dios».

5. Las palabras bellas de Barril a Alemany podrían aplicarse, ¿por qué no ?, al propio Barril.

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