Semana Santa… y laica del 2022

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Semana Santa, y también laica, comienza el Domingo de Ramos. Sólo tiene sentido conmemorarla si esa semana de hace dos mil años sintoniza con el ahora y aquí… con las plagas bíblicas de la pandemia, de guerras como las de Rusia/Ucrania, la represión marroquí y española de los derechos y libertades de pueblos como el saharaui y catalán…. y tanto otros episodios cívicos, cuestiones diversas de la condición humana y de experiencia cristiana.

2.- Uno de los episodios culminantes de la Semana Santa es el del Viernes Santo con la crucificación de Jesús. “La muerte de Jesús fue un crimen legal. Y, en consecuencia, fue la ejecución de un condenado injustamente. Debe quedarnos claro que la salvación que nos ofrece y nos aporta Jesús es laica. ¿Por qué laica? Porque no está vinculada ni al Templo de Jerusalén, ni al sacerdocio judío, ni al culto oficial. La muerte de Jesús no puede entenderse desde la religión. ¿Por qué? (…) La muerte de Jesús está vinculada a la libertad profética y a la transparencia ética de un hombre que existió y vivió por los demás. A favor de los demás. A nuestro favor”.

3.- Desde la laicidad hay, como Jesús, quien tiene conciencia de Dios. Para otros, la palabra «Dios» no figura en su vocabulario. “Dios no se manifestó en lo sagrado (el Templo, el espacio santo). No. Aquí Dios se manifestó en lo profano, es decir: en el trabajo de la pesca. Dios no se manifestó en el reposo del Templo, sino en la labor del trabajo diario. Jesús modificó radicalmente la religión. La sacó del Templo y del culto, y la situó en las tareas de la vida (…) En esto consiste lo más desconcertante de Jesús: Él es la humanización de Dios».

4.- Otros no hablan de Dios. «Hay otros que no pronuncian la palabra ‘Dios’, pero experimentan una confianza fundamental que les hace amar la vida y las personas a pesar de todo, que les ayuda a hacer frente a los problemas y buscar el bien de todos».

5.- Las experiencias del creyente y del agnóstico son respetables. Forman parte de la condición humana. El cristiano, intuye, espera, experimenta de alguna forma que Jesús ha resucitado. “La resurrección ha sucedido. Y sucede (…) Esto sólo es alcanzable por la fe, y la fe es siempre un acto libre que se basa en una decisión de libertad. Y la libertad nunca da total seguridad, porque cabe la opción errónea. Por tanto, es algo expuesto siempre a la oscuridad, a la duda, a los sentimientos de inseguridad”. Y mientras tanto, ¿dónde se encuentra el Dios de Jesús?. “Dios es de los pobres (…) Dios es el defensor último y máximo de quienes no interesan a nadie. Sólo hay una manera de parecerse a Dios: defender a los pequeños, a los indefensos, a los insignificantes (…) Dios no está de parte de los que crucifican; está con los crucificados (…) Creemos porque conocemos la experiencia de sabernos absolutamente fundamentados, queridos y perdonados por este Misterio de amor insondable que no cabe ni puede ser incluido bajo ningún nombre terrenal (…) Dios ha creado nuestro corazón con un deseo infinito de buscarle a Él (…) ¿Dónde se encuentra Dios? Dios se encuentra en el fondo de todo ser humano (…) Todo aquel, o aquella, que se piensa que, para acercarse a Dios, debe alejarse de las realidades humanas y de todo lo humano, ha deformado Dios y Jesús hasta tal extremo, que ya le es del todo imposible creer y relacionarse con el Padre del que nos habla Jesús (…) Es cierto que también el creyente puede atravesar todo tipo de crisis y oscuridades y vivir en la rutina y la mediocridad. Pero siempre es posible renacer, renovarse, transformarse”.

7.- ADVERTENCIA.- Las frases entre comillas son citas textuales de un libro muy recomendable, “Creients o comediants?” (CPL editorial) de Josep Llunell i Vilaró (1934-2020). Se trata de unas homilías adecuadas para cualquier encuentro para establecer un diálogo entre agnósticos y cristianos.

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