La visión del Papa sobre el Derecho es una censura radical del sistema español

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El sistema judicial español no encaja con la visión del Papa Francisco

El planteamiento del Papa Francisco sobre el Derecho Penal constituye una censura radical del sistema judicial español. Así se deduce  de su discurso a los participantes del XX congreso mundial de la asociación Internacional de Derecho Penal. Son consideraciones aplicables a un régimen con exiliados y presos políticso catalanes. Siguen algunas de las afirmaciones de Francisco…

1. RESPETAR LA DIGNIDAD HUMANA. “Os expreso mi gratitud por vuestro servicio a la sociedad y por la contribución que ofrecéis al desarrollo de una justicia que respete la dignidad y los derechos de la persona humana”.

2. IRRACIONALIDAD PUNITIVA.El reto actual para todo penalista es contener la irracionalidad punitiva, que se manifiesta, entre otras cosas, en el encarcelamiento masivo, el hacinamiento y la tortura en las cárceles, arbitrariedad y abusos por parte de las fuerzas de seguridad, la ampliación del alcance de la pena, la criminalización de la protesta social, el abuso de la prisión preventiva y el repudio de las garantías penales y procesales más básicas”.

3. SANCIONES INJUSTIFICADAS. “La imposición de una sanción no puede justificarse moralmente por la supuesta capacidad de fortalecer la confianza en el sistema normativo. Tampoco ignoro que existe una corriente punicionista que pretende resolver los más variados problemas sociales a través del sistema penal”.

4. USO INDEBIDO DE LA PRISIÓN PREVENTIVA. “Querría referirme a algunos de los problemas que han empeorado en los años transcurridos desde nuestro anterior encuentro. Había señalado con preocupación el uso arbitrario de la prisión preventiva. Lamentablemente, la situación ha empeorado en varios países y regiones, donde el número de presos no condenados ya supera con creces el 50% de la población carcelaria. Este fenómeno contribuye al deterioro de las condiciones de detención y es la causa del uso ilícito de las fuerzas policiales y militares para estos fines. La prisión preventiva, cuando se impone sin que se apuren las circunstancias excepcionales o por un período de tiempo excesivo, socava el principio de que todo acusado debe ser tratado como inocente hasta que una sentencia definitiva establezca su culpabilidad”.

5. DELITOS COMETIDOS POR FUERZAS DE SEGURIDAD. “En varios países se han llevado a cabo reformas de la institución de la legítima defensa y se ha afirmado que los delitos cometidos por agentes de las fuerzas de seguridad pueden justificarse como formas legítimas de cumplimiento del deber. Es importante que la comunidad jurídica defienda los criterios tradicionales para evitar que la demagogia punitiva degenere en incentivos para la violencia o en un uso desproporcionado de la fuerza. Son conductas inaceptables en un Estado de Derecho y, en general, acompañan a los prejuicios racistas y al desprecio de los grupos sociales de marginación”.

6. ACUSACIONES FALSAS. “Periódicamente se verifica que se recurra a acusaciones falsas contra líderes políticos, concertadas con los medios de comunicación, los opositores y los órganos judiciales colonizados” (Es el lawfare o guerra judicial que consiste en utilizar el sistema legal contra un adversario para perjudicarlo o deslegitimarlo).

7. LA LEY NO ES UN FIN EN SI MISMO. “La ley por sí sola nunca puede alcanzar los objetivos de la función penal; también debe aplicarse en beneficio efectivo de las personas afectadas. Esta adaptación de la ley a la situación concreta de los casos y de las personas es un ejercicio tan esencial como difícil. Para que la función judicial penal no se convierta en un mecanismo cínico e impersonal, necesitamos personas equilibradas y preparadas, pero sobre todo apasionadas -¡apasionadas!- por la justicia, conscientes del grave deber y de la gran responsabilidad que cumplen. Sólo así la ley -toda ley, no sólo la penal- no será un fin en sí misma, sino que estará al servicio de las personas implicadas”,

8. EL CASO DEL JESÚS MALTRATADO. “En la visión cristiana del mundo, el modelo de justicia encuentra la encarnación perfecta en la vida de Jesús, que, después de haber sido tratado con desprecio y hasta con violencia que lo llevó a la muerte, en última instancia, en su resurrección, trae un mensaje de paz, perdón y reconciliación. Son valores difíciles de alcanzar pero necesarios para la vida buena de todos. Nuestras sociedades están llamadas a avanzar hacia un modelo de justicia basado en el diálogo, en el encuentro No creo que sea una utopía, pero ciertamente es un gran reto. Un reto al que todos debemos enfrentarnos si queremos abordar los problemas de nuestra convivencia civil de una manera racional, pacífica y democrática”.

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