Los equidistantes se lavan las manos como el cobarde Pilatos

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Urnas o represión. ¿Equidistancia? El gran equidistante de la historia es Pilatos. Quería ser una tercera vía entre los partidarios y los contrarios de Jesús pero, al final, se decantó contra Jesús.

1. Catalunya tiene planteado un dilema histórico, político, cívico, ético. Urnas para que el pueblo pueda decidir o la postura del fascista José Antonio cuando proclama que «el ser rotas es el más noble destino de todas las urnas». Unos quieren que todos puedan votar, u otros que quieren que nadie pueda hacerlo. Una Catalunya democrática, libre, solidaria, soberana, independiente o una Catalunya sin poder y dependiente del régimen español. Una Catalunya con presencia directa en la Unión Europea y en el concierto internacional, o una región pasando y pagando por el peaje de Madrid. Una Catalunya con Mossos d’Esquadra o una España con cloacas del estado y con la fiscalía afinada. El Punt/Avui, Ara y TV3 o El Periódico, La Razón y TVE. Los que siempre han trabajado por la democracia o los herederos del franquismo. Los que quieren dialogar o los que amenazan y sancionan. Los que defienden los derechos humanos incluido el de autodeterminación o los que los pisotean.

2. ¿Qué sentido tiene la equidistancia ante este dilema? La equidistancia o la tercera vía no tiene ningún sentido ante este dilema.

3. Una reflexión cristiana válida para los cristianos y para gente de buena voluntad es oportuna en las presentes circunstancias. El gobernador romano Pilatos, rehuyendo su responsabilidad por cobardía, intentó mantenerse equidistante en el conflicto en torno a Jesús de Nazaret. Jesús representa la liberación de todo aquello que esclaviza la condición humana. Unos (sus seguidores, los marginados, el pueblo) eran partidarios de Jesús. Otros (grandes sacerdotes, notables, maestros de la ley…) querían liquidarlo. El Evangelio de Mateo ofrece un dibujo significativo de la situación. «Mientras Pilatos estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó este mensaje: desentiéndete del caso de este justo. Hoy, en sueños, he sufrido mucho por causa de él (…) Pilatos se lavó las manos con agua ante la gente y dijo: Yo soy inocente de la sangre de este hombre (…) Después entregó Jesús para que fuera crucificado».

4. Los equidistantes se presentan con victimismo y como incomprendidos pero, de hecho, se lavan las manos y, en la práctica, son cómplices de quienes quieren liquidar las legítimas y democráticas aspiraciones del pueblo catalán.

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