El episcopado acepta la legitimidad del soberanismo que quiere referéndum

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¿Pero los obispos catalanes quieren el referéndum o no? Ramon Bassas, un cristiano partidario de la tercera vía, lo pregunta en un artículo en www.catalunyareligio.cat. La pregunta puede ser otra: ¿los obispos catalanes condenan el referéndum o no? La respuesta a ambos interrogantes es que los obispos aceptan claramente, sin decirlo de forma explícita, la legitimidad del soberanismo que quiere referéndum. Esta es la lectura del firmante de esta réplica, que es una persona que intenta ser cristiana y que apuesta por el soberanismo.

1. El soberanismo catalán es democrático, pacífico, plural. Dispone de mayoría absoluta en el Parlament y de un Govern legítimo y legal. Llena las calles con manifestaciones que son ejemplo en todo el mundo. Reivindica que Catalunya es una nación con los derechos y deberes de toda nación del siglo XXI en Europa. Quiere que Catalunya sea respetado como pueblo, en plan de igualdad con los otros pueblos, porque ésta es una aspiración legítima. Tiene la convicción de que la relación entre una España soberana y una Catalunya soberana será más democrática, más libre, más solidaria. El soberanismo propone su planteamiento a la sociedad, no la impone. Por ello argumenta que es legítimo y democrático convocar un referéndum para que Catalunya se exprese sobre su futuro y sobre su relación con España.

2. El soberanismo catalán, sin embargo, es menospreciado y tergiversado desde el poder mediático español: ABC, La Razón, El Mundo, El País, El Periódico, La Vanguardia, los medios radio televisivos de la Conferencia Episcopal Española. Los representantes del soberanismo catalán son perseguidos y condenados por una fiscalía afinada y por un Tribunal Constitucional controlado por el Ejecutivo. El soberanismo catalán es inmoral según el episcopado español que sostiene que la unidad de España es un bien moral a salvaguardar.

3. El soberanismo catalán perseguido por tierra, mar y aire es lo que está hoy en juego. No lo está el españolismo, ni el falangismo, ni el franquismo, ni el centralismo, ni el federalismo, ni el autonomismo, ni el unionismo, ni las terceras vías, ni el comunismo, ni … Por lo tanto, es lógico que los perseguidos estén atentos al apoyo y a la comprensión que reciban de personalidades y entidades cívicas, económicas, sociales, culturales, eclesiales.

4. El episcopado catalán vuelve a expresarse sobre estas cuestiones en un comunicado del 12 de mayo. Se hacen interpretaciones diversas sobre lo que los obispos dicen o no dicen. Pero no hay nada nuevo. El comunicado de los obispos sintoniza con los de sus predecesores y con la Doctrina Social de la Iglesia. El comunicado episcopal no habla de estado plurinacional, ni de nación de naciones, ni de nación cultural, ni de terminologías similares empleadas en ámbitos unionistas que tienen a España como única nación verdadera. El episcopado catalán, en cambio, reafirma «la realidad nacional de Catalunya«. Recalca que «defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto de la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos» y que «conviene que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán». El episcopado catalán se desmarca del episcopado español que califica el soberanismo de inmoral. Este desmarcarse implica admitir de hecho que el soberanismo es una opción moralmente legítima, según el episcopado catalán.

5. ¿Quién legitima las aspiraciones del pueblo catalán?. ¿La Iglesia? ¿El poder mediático? ¿La fiscalía afinada o no? ¿El Tribunal Constitucional, controlado o no por el Ejecutivo? No. El pueblo catalán legitima en las urnas su aspiración nacional. Una vía es el referéndum. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, asumido por el episcopado catalán, dedica un capítulo a «Comunidad política» (del punto 377 al 427) que trata sobre la autoridad política, la persona, el pueblo, los derechos humanos, la convivencia, la objeción de conciencia, el derecho de resistir, la democracia, la participación política, la sociedad civil. El número 413 del Compendio establece: «El referéndum es también un instrumento de participación política, en el que se cumple una forma directa de acceso a las opciones políticas. La institución de la representación no excluye, de hecho, que los ciudadanos puedan ser interpelados directamente de cara a las opciones de mayor relevancia de la vida socia «.

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