Barcelona discriminada (?) respecto a Buenos Aires de Bergoglio

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1. La archidiócesis de Barcelona, Catalunya, es discriminada respecto a la archidiócesis de Buenos Aires, Argentina. ¿Si? ¿No?

2. El actual arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli, nació en Buenos Aires. Su predecesor, Jorge M. Bergoglio, hoy papa Francisco, también nació en Buenos Aires. Lógico. Esta coherencia puede romperse en Barcelona. Algunos especulan que el nuevo arzobispo de Barcelona no será de Barcelona. Hace tiempo se escribió que podía ser Antonio Cañizares, de Valencia, pero la previsión dada a cinco columnas en «La Vanguardia» fue desmentida por la realidad. Ahora se rumorea el nombre del obispo de Calahorra-La Calzada, Juan-José Omella (en la foto con báculo), de Aragón, como sucesor de Lluis Martinez Sistach.

3. La hipótesis de un obispo no catalán en Barcelona es verosímil teniendo en cuenta cómo la Santa Sede trata a la Iglesia catalana. Casi la mitad de los obispos actuales en Catalunya, cinco de 12, no son catalanes. El obispo auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull, nacido en Ciutadella, Menorca. El obispo de Sant Feliu de Llobregat, Agustí Cortés, nacido en Valencia. El obispo de Terrassa, Josep Ángel Sáiz Menos, nacido en Sisante, Cuenca. El obispo de Tortosa, Enrique Benavent, nacido en Quatretonda, Valencia. El obispo de Lleida, Joan Piris, nacido en Cullera, Valencia. En cambio, es inconcebible que casi la mitad de los obispos de Argentina no sean argentinos, o que casi la mitad de los obispos de Francia no sean franceses, o que casi la mitad de los obispos de España no sean españoles.

4. Estas consideraciones son replicadas con el argumento de que lo que importa es que un obispo sea santo y buen pastor, no su lugar de nacimiento. Hay un contra argumento alternativo. El clero barcelonés y catalán dispone de sacerdotes que pueden ser obispos santos y buenos pastores en la archidiócesis de Barcelona y en las otras diócesis de Catalunya aunque hayan nacido en Barcelona y en Catalunya. Todo esto sea dicho sin analizar ahora la santidad y el valor pastoral de los obispos Taltavull, Cortés, Sáiz Meneses, Benavent y Piris antes mencionados.

5. Otra hecho eclesial preocupante se pone de relieve en la forma de decidir el cambio de titulares episcopales. Informadores de asuntos religiosos apuntan nombres de posibles obispos como intercambio de cromos que se hace en las nunciaturas y en los despachos de la Santa Sede sin tener en cuenta la realidad, las necesidades y las demandas de carácter eclesial y cívico de las diócesis afectadas. Hay intercambio de cromos de un Carlos Osoro por un Antonio M. Rouco, de un Juan José Omella por un Antonio Cañizares, de un Manuel Ureña por un Julián del Río, de un Luis Francisco Ladaria por un Juan del Río. Los fieles y las instituciones diocesanas quedan marginadas. Es lógico que los fieles reaccionen con un «ya os lo haréis».

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