Ep, ER, hay una alternativa a la mesa de diálogo

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La actual cúpula de ER y su poderoso aparato mediático, y también sus aliados como La Vanguardia y El Periódico, defienden una y otra vez la llamada mesa de diálogo que, digan lo que digan, no es entre gobiernos porque el PSOE y el partido de Junqueras / Aragonés / Rufián vetan la presencia de un partido gubernamental catalán como Junts. Les molesta Carles Puigdemont. La portavoz de ER, Marta Vilalta, acaba de repetir una vez más: «Si alguien tiene otra alternativa en la mesa de diálogo que la diga».

2.- Pues, sí, Marta Vilalta, hay una alternativa a esta mesa de diálogo o de lo que sea hecha a medida de la borbónica y juancarlista Moncloa que aspira a que nada se mueva.

3.- Esta mesa , que hasta ahora no ha hecho nada de provechoso, sólo tiene que volver a reunirse si ambas partes cumplen un mínimo de ocho condiciones democráticas.

Primera. Acabar con el veto de PSOE y ER a la participación de Junts.

Segunda. Regreso de los exiliados políticos a Catalunya en libertad como libres son en los países de la democrática Unión Europea.

Tercera. Acabar con la represión de los aparatos judicial, fiscal y policial, y también con la guerra sucia y las cloacas del estado.

Cuarta. La amnistía que es posible porque no está prohibida en ningún artículo de la Constitución.

Quinta. Admitir que en democracia puede promoverse activamente todo proyecto político de manera pacífica y sin porras.

Sexta. Aceptar democráticamente la voluntad de los catalanes expresada en las urnas sobre el futuro de su pueblo.

Séptima. Dejar claro que el independentismo catalán quiere una relación entre Catalunya y España basada en la democracia, la libertad, la solidaridad y el mutuo respeto a la soberanía de ambas naciones.

Octava. Un compromiso que afecta específicamente a ER y Junts. Ambas formaciones deben conjurarse para mantener una estrategia unitaria en el Congreso de Diputados para defender juntos y republicanamente los legítimos intereses institucionales, políticos, económicos, sociales, culturales y lingüísticos de Cataluña.

Anotación. Una mesa de diálogo sin este mínimo de ocho condiciones es humo, humo, humo.

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