Ep Omella, ¡Queremos obispos como Casaldáliga!

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¡Qué contraste entre el obispo Pedro Casaldáliga y el cardenal arzobispo Juan José Omella que son de actualidad estos días!.

1. ¡Queremos obispos como el cristiano Casaldàliga! Persona llena de fe, de esperanza, de amor. Solidaria con los más marginados. Servidor de la comunidad. Comprometido con el pueblo. Transmisor del Evangelio de Jesús y sus valores a pesar de ser despreciado y perseguido por el establishment que defiende a capa y espada el desorden establecido. Amenazado por el poder político y económico corrupto. Acusado e investigado por un sector de la Iglesia católica travestida en poder eclesiástico que quiere domesticar el espíritu libre de Jesús.

2. El queremos obispos como Casaldáliga recuerda aquel «queremos obispos catalanes» de 1966 en pleno nacional catolicismo franquista. Aquella campaña expresaba el deseo de que un obispo debe estar con el pueblo y no ser un delegado represor gubernamental, al tiempo que se rechazaba el control que el poder político, además dictatorial, quería hacer de la Iglesia y de Catalunya.

3. Hoy, ¡vaya por Dios, la Conferencia Episcopal Episcopal Española, presidida por Omella, avala públicamente la monarquía española del campechano huido a escondidas debido a los asuntos económicos y de amantes en que está implicado. El campechano fue impuesto como rey por el dictador Franco. Y Omella no tiene tiempo de visitar los presos y exiliados políticos no sea que el régimen se enfade. ¿Entiende o no, cardenal Omella, el por qué queremos obispos como Casaldáliga?

4. De Pere Casaldàliga se este poema titulado «¿Has vivido? ¿Has amado?» en su traducción al castellano.

Al final del camino me dirán:
¿Has vivido? ¿Has amado?
Y yo, sin decir nada,
abriré el corazón lleno de nombres.

No se trata de la muerte, sino de la vida.
No se trata de «¿Cómo murió?», sino de «¿Cómo vivió?»
No se trata de «¿Cuánto ganó?» sino de «¿Cuánto dio?»

Son estas las unidades para medir
el valor de todos los seres humanos, y no su nacimiento.
No se trata de «tuvo dinero?», sino de «tuvo buen corazón?»
¿Como representó el papel que Dios le dio?
¿Tuvo siempre una palabra amable, una sonrisa?
¿Supo secar las lágrimas?
No importa cuál fue su templo,
lo que importa es si ayudó a los necesitados.
No importan los elogios que al morir, le pudiera hacer la prensa,
lo que importa son los que lloraron su muerte.

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