No al apoyo del episcopado español a la monarquía

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1. Un cristiano tiene motivos evangélicos y de conciencia para rechazar el comunicado en que la Conferencia Episcopal Española, presidida por el cardenal Juan José Omella, apoya servilmente  a la monarquía de los reyes Juan Carlos I y Felipe VI.

2. Los obispos manipulan unas palabras de San Pablo. Es bueno orar por todos, y por los reyes. Pero también hay que decir explícitamente que hay que orar por los que son víctimas y perseguidos por el régimen monárquico y que, en cambio, se debe ser crítico con las acciones perversas y represoras de las autoridades.

3. El episcopado habla de la «salida» de España de Juan Carlos I y que «respetan esta decisión». No, Omella, no, no es una «salida». Es una «fuga» a escondidas, Una fuga de estas características es censurable, no es respetable.

4. Los obispos también hacen un reconocimiento de «la contribución de Juan Carlos I a la democracia y la concordia entre los españoles». Pero ahora se trata de otra cuestión. Lo que está sobre la mesa, y que los obispos callan, son los oscuros asuntos de dinero y de amantes protagonizados desde hace muchos años por el rey emérito. ¿Tan serviles e incoherentes son los obispos españoles hacia el rey? Todos estos escándalos afectan negativamente a la convivencia, la democracia, la justicia, la libertad, la paz.

5. Los obispos hacen aún más política sectaria (o mala política) hasta el punto de expresar su «adhesión» y su «agradecimiento» a Felipe VI. Adhesión y agradecimiento ¿de qué y por qué? ¿Por el discurso que pronunció  contra la ciudadanía de Catalunya que, a pesar de ser acosados ​​por la actuación violenta de la policía española, hizo algo tan digno y democrático como ir a votar un 1 de octubre?

6. Los obispos españoles siguen haciendo política sectaria en su comunicado servil con la monarquía cuando hablan de «nuestra nación» en referencia a España. Se olvidan expresamente de aquellos ciudadanos, cristianos o agnósticos, que consideran que su nación es Catalunya o Euskadi a las que les corresponde todos los derechos que son propios de cualquier nación en el siglo XXI.

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