Testamento espiritual de un cristiano para ser leído en su funeral

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La Semana Santa del coronavirus, de Domingo de Ramos a Domingo de Pascua, es el marco en que un internauta de www.avantguarda.cat, que se confiesa cristiano, ha escrito un testamento espiritual para ser leído en su funeral. Su nombre se mantiene en la más absoluta discreción.

 

 

Me hubiera gustado leer ahora este testamento de adiós. Lentamente. En esta hora de llanto, silencio, soledad, recuerdo, plegaria, esperanza.

Morimos. Hay muerte en la vida … en nuestra condición humana; en este rincón del mundo; en el universo inmenso, quizás infinito.

El enigma es si hay vida en la muerte. Vida en el agujero profundo de la muerte.

El día nace y vive … cuando la noche se apaga y muere. La luna y las estrellas nocturnas … se transforman en el sol. Los árboles frondosos y la hierba humilde nacen y crecen … cuando las semillas se adentran bajo tierra y mueren. La palabra vive y se escucha  cuando … el silencio se apaga. También el silencio se convierte muchas veces en … palabra viva.

Jesús, hombre bueno y querido por Dios, muere en cruz como un malhechor … pero vive, según las crónicas. Resurrección, se dice.

Lo experimentamos aquí y ahora porque su Espíritu vive dentro de nosotros y entre nosotros. Así lo creemos los cristianos. O los que intentamos serlo en el modo de pensar, sentir, actuar, existir.

El Evangelio, propuesto y nunca impuesto, despojado de connotaciones anti evangélicas, es profundamente humano, vale la pena, es significativo, lleno de sentido, compatible con la razón.

A su vez creemos que el Dios de Jesús es misterioso, difícil de dibujar. Pero lo intuimos, lo sentimos, lo imaginamos, lo buscamos. Le queremos. Le deseamos.

Como cuando tenemos sed … deseamos, buscamos y encontramos la fuente de donde brota el agua. Tenemos sed porque hay agua y la necesitamos para vivir.

Tenemos sed de Dios para que le echamos de menos y porque, tal vez, hay Dios.

Por ello, una ceremonia cristiana de encuentro y despedida es respetable. Como lo son una de religiosa o de laica.

Y en este adiós … hora misteriosa, de temor y esperanza … confieso unos sueños y propongo unos compromisos … desde mi fe humilde.

Pido, en coherencia con la confianza en el Dios liberador, un compromiso activo a favor de los derechos y las libertades de todas las personas y de todos los pueblos, a favor de que la relación entre las personas y los pueblos se basen en la democracia, la libertad, la solidaridad, la soberanía.

Pido perdón a todos aquellos que, de manera inconsciente o consciente, he ofendido y hecho daño. ¿Qué sentido tiene esperar perdón y misericordia de Dios si no perdonamos ni pedimos perdón ?.

Pido a todos los que amo … que amen y se  amen. ¿Hay un sueño y un deseo más hermoso, humano, comprometido, trascendente que éste?.

Si así es me ayudaréis a descansar en paz. amén

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