El Vaticano bien informado de los exiliados y presos políticos catalanes

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Arzobispo Claudio Maria Celli, hombre de confianza del Papa Francisco y buen conocedor de Catalunya

La cúpula vaticana está bien informada de la existencia de exiliados y presos políticos catalanes en el régimen español, la prisión preventiva, la actuación policial, las críticas al desarrollo del juicio del Tribunal Supremo, los lazos amarillos solidarios a favor de la libertad .

1. Las fuentes de información de la Santa Sede no son sólo la nunciatura vaticana y la embajada española, ni los medios de la caverna mediática. También recibe otras informaciones gracias a sus contactos con el episcopado, órdenes religiosas y ámbitos eclesiales arraigados en Catalunya. Conoce la vigilia de reflexión y oración en la basílica de Montserrat a favor de la libertad de los presos y el retorno de los exiliados, y actuaciones similares como la de Terrassa.

2. El firmante de la presente crónica asistirá esta semana a un encuentro con el arzobispo Claudio Maria Celli, hombre de la máxima confianza del Francisco y uno de los prelados vaticanos más aperturistas. Algunos asistentes llevarán el lazo amarillo. Si el arzobispo pregunta qué significa, se le explicará que es una expresión pública, pacífica, solidaria y democrática a favor de los exiliados, presos y perseguidos políticos. El Vaticano sabe que estos exiliados y presos son hombres y mujeres de implacable trayectoria pacifista, y algunos de ellos se confiesan cristianos.

3. El arzobispo Celli preside la Fundación Centesimus Annus, entidad internacional que tiene un grupo en Barcelona y que se inspira en la doctrina social de la Iglesia católica. Celli es experto en comunicaciones sociales. Ha jugado misiones de mediador en conflictos nacionales e internacionales como China, Vietnam, Venezuela.

4. Claudio Maria Celli conoce la realidad social, económica, cultural, política, nacional y eclesial de Cataluña, país que ha visitado varias veces. En una estancia en Poblet quedó impresionado por la belleza austera y serena del monasterio cisterciense. Comentó a sus acompañantes: «Es bueno estar en un monasterio como Poblet, pero también hay que volver a la vida de cada día. El cristiano cree en el Dios que ama al hombre. La ética del amor al prójimo es más profunda cuando se abre al amor a Dios. Tengo que amar como Dios ama».

5. Ahora y aquí, Celli podría recordar que el amor a Dios y a los demás se expresan en las Bienaventuranzas y en la escena del juicio final, y aplicarlo a los exiliados y presos … «Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados … Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos … Venid, benditos de mi Padre, estaba en la cárcel y vinisteis a verme … Apartaos de mí, malditos, estaba en la cárcel y no me visitasteis».

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