Cuní se embadurna al intentar ensuciar al president Puigdemont

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                    La acción del Govern Carles Puigdemont contra la okupación de Gracia y los encapuchados fascistas y violentos ha sido política y policialmente modélica desde el primer momento. Un Govern debe ser juzgado sobre todo por su actuación, no por el bla bla bla de los discursos, característico de algunos locutores. Hechos y no palabras fue el lema electoral de un candidato a la presidencia de la Generalitat. La acción del Govern catalán, en este caso, ha sido dirigida por el conseller d’Interior, Jordi Jané, y por el director general de la Policía, Albert Batlle. Ambos, además, han condenado los disturbios violentos. Batlle lo ha hecho, incluso, en sede parlamentaria y explícitamente contra la CUP. Los cupaires se muestran complacientes con la violencia de los encapuchados fascistas y han pedido la dimisión de los dos altos cargos de Interior. Pero los cupaires se han encontrado con la firmeza de Puigdemont. El president Puigdemont ha dado en todo momento su apoyo al conseller Jané y el director general Batlle. Puigdemont ha actuado así en Barcelona. Y en los mismos días de los acontecimientos, el president catalán ha aprovechado un viaje a Madrid para dejar bien claro: «Tenemos que ser inflexibles ante estos actos violentos. La protesta con medios agresivos no es aceptable». Después lo volvió a decir en el Parlament con lo que esto significa institucionalmente. Pero, ay, Josep Cuní ignora estos hechos porque no ligan con su intento de ensuciar el proceso soberanista y la actuación del president Puigdemont. Lógicamente quien queda embadurnado es el propio Cuní.

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