El nuevo obispo de Lleida no conoce Lleida

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1. El nuevo obispo de la diócesis de Lleida, Salvador Giménez Valls, hasta ahora obispo de Menorca, no conoce la diócesis de Lleida. O como mínimo, es ajeno a la realidad leridana.

2. El mismo obispo Salvador lo reconoce en el mensaje de saludo a sus nuevos diocesanos pronunciado con tono cordial y en un perfecto catalán. «Queridos hermanos de la diócesis de Lleida (…) Me incorporo a una Iglesia con una larga historia y una tradición singular (…) Me incorporo sin haber participado nunca en su camino particular. Podría decir que con mis manos vacías de colaboraciones leridanas«.

3. Esta distancia entre obispo y diocesanos es una de las causas que explican que la gente se aleje de la estructura eclesial. Jesús mismo ya reclamó, con el lenguaje propio de su época, que el pastor debe conocer sus ovejas para ser un buen pastor. El mecanismo de nombramientos episcopales en la Iglesia católica no es fiel a la parábola del buen pastor.

4. Un obispo que no conoce su diócesis o que es alienígena no puede comprender la realidad cultural, social, económica, institucional, política, religiosa y eclesial de sus diocesanos. El nuevo obispo de Lleida tomará posesión de la sede episcopal en el mismo septiembre en que la nación catalana -porque Catalunya es una nación, ¿verdad obispo Salvador?- está llamada a unas elecciones en que está en juego su soberanía. ¿Cómo transmitirá el obispo Salvador el mensaje evangélico en una situación cívica y política tan apasionante y esperanzada?

5. Hay unos datos de especial interés en la biografía del obispo Salvador Giménez Valls. Nació en Muro de Alcoy (Alicante) el 31 de mayo de 1948. Ha sido obispo auxiliar de Valencia (2005) y de Menorca (desde 2009). Es decir, en Catalunya hay un obispo nacido en las Islas Baleares (Sebastià Taltavull, obispo auxiliar de Barcelona) y tres obispos nacidos en Valencia (Agustí Cortés en Sant Feliu de Llobregat, Enric Benavent en Tortosa, Salvador Giménez Valls en Lleida que sustituye al también valenciano Joan Piris). La diplomacia episcopal vaticana considera que Catalunya forma parte de la realidad de los Països Catalans. El Papa Francisco, sin embargo, debería saber que hay sacerdotes del Principat que pueden ser buenos obispos en Catalunya y ser buenos pastores que conocen muy bien a sus ovejas.

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