21. feb, 2020
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El ministro Castells reconoce la mayoría soberanista y los embates represores

Hubo un tiempo que el sociólogo Manuel Castells, antes de ser ministro, reconocía la mayoría del soberanismo catalán y los embates continuos de la represión. Lo demuestra su artículo “Estado plurinacional”, publicado el pasado 14 de diciembre, en el diario monárquico y español como “La Vanguardia”.



Sigue un amplio resumen del artículo de Manuel Castells…

1. PLURINACIONAL.España es un Estado plurinacional. Y el rechazo nacionalista español a esta terca realidad histórica es fuente de conflictos que, en último término, suscitan crisis recurrentes de gobernabilidad”.

2. REFERÉNDUM. “Esa conciencia política sólo puede observarse de dos maneras. Ya sea votando en un referéndum, lo que está vedado por el complejo Tribunal Constitucional+Guardia Civil. O por el voto expresado en las elecciones en cada uno de los territorios que se afirman como nación. Pues bien, según los resultados electorales, tanto en el Parlamento catalán como en el Parlamento vasco tienen mayoría absoluta los partidos cuyo horizonte a más largo o corto plazo es la soberanía propia. Y cada nueva elección refuerza la tendencia”.

3. MAYORÍA INDEPENDENTISTA. “En cuanto a Catalunya, los trece escaños de Esquerra, los ocho de Junts per Catalunya y los dos de la CUP dejan en marginales los seis escaños que obtiene la triderecha nacionalista española (dos para cada uno). Podem / Comuns y sus siete escaños apoyan el derecho a decidir. Mientras el PSC, con doce escaños, se mantiene como única opción de un federalismo asimétrico que mantenga la inserción de Catalunya en el Estado español de forma específica (…) En resumen, la representación política de los ciudadanos vascos y de los ciudadanos catalanes expresa libremente una amplia mayoría de opciones de independencia con respecto al Estado español. Y si hablamos de derecho a decidir, añadiendo Podemos, la mayoría casi triplica en el País Vasco y casi dobla en Catalunya. De modo que, en la única forma legalmente autorizada en la que se pueden expresar políticamente los ciudadanos, el unitarismo español es extremadamente minoritario en Catalunya y Euskadi y casi marginal en sus expresiones ultranacionalistas del PP, Vox y Ciudadanos”.

4. CONFLICTO. “¿Puede ese conflicto entre la voluntad ciudadana y la estructura del Estado resolverse apelando tan sólo a la Constitución en su interpretación más restrictiva, olvidándose de medio artículo 2? Es evidente, salvo ojeras ideológicas, que sólo las relaciones de poder heredadas de la historia mantienen un Estado objetivamente plurinacional como Es­tado unitario parcialmente descentralizado mediante un sistema autonómico surgido de un compromiso en el momento de la tran­sición. Es decir, hablar de plurinacionalidad no es una referencia cultural sino una rea­lidad política desde hace al menos un siglo”.

5. REPRESIÓN.  “Mientras esa realidad no se reconozca, políti­camente primero, constitucionalmente después, el Estado español estará sometido a los embates continuos de la represión de las naciones subordinadas y a la resistencia a la represión. En una palabra, será ingober­nable en el contexto de una Europa de­mocrática donde es problemático sacar los tanques a la calle por unas cuantas barri­cadas incendiadas en momentos de rabia impotente ante la arbitrariedad”.

6. OCUPACIÓN POLICIAL. “Lo más amenazante es que en coherencia con la fallida tradición imperial la derechita cobarde y la ultraderecha valiente plantean ilegalizar a los partidos soberanistas (según declaración de la Asamblea de Madrid) o la modificación de la ley electoral para añadir 50 escaños al primer partido en el Estado. Es decir, en la práctica, restringir el derecho de representación política de los ciudadanos de las naciones subordinadas en el Estado. Medidas complementadas con un 155 equivalente a la ocupación policial permanente de los territorios insumisos. No exagero. Si ustedes tienen estómago suficiente, lean la mayor parte de la prensa madrileña o masoquícense con las tertulias políticas televisivas. Ni Goebbels lo haría mejor. Aunque lo peor es que no hace falta organizarlo, es espontáneo”.

 

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